GRUPO MIRADOR - NOTICIAS. EL ARQUITECTO BRASILEÑO OSCAR NIEMEYER CUMPLE UN SIGLO DE VIDA
Oscar Niemeyer, el arquitecto que se inspiró en la naturaleza para dar al cemento armado una apariencia leve y sensual, llega a su centenario con sus convicciones políticas y artísticas intactas.
Los achaques de la edad no han sido impedimento para que Niemeyer, que el sábado 15 de diciembre cumplió cien años, mantenga una imparable actividad creadora, y, aunque los elogios a su arte estén lejos de ser unánimes, ocupa un lugar indiscutible en la historia de la arquitectura.
Son incontables los homenajes, actos conmemorativos, exposiciones y reconocimientos brindados en el último año a Oscar Niemeyer, un arquitecto que repite, casi hasta la saciedad, una idea básica: "El espacio es parte de la arquitectura".
"Mi preocupación siempre es hacer una cosa diferente, que provoque sorpresa", afirma el arquitecto de las líneas depuradas y sinuosas, que encuentra su fuente de inspiración en la belleza de la mujer y la naturaleza.
Así ocurrió cuando diseñó el Museo de Arte Contemporáneo de Niteroi, una de sus obras más emblemáticas y bellas, desde la que se contempla, como en una postal gigante, la bahía de Guanabara con Río de Janeiro en el horizonte.
"Llegué, vi el mar, las montañas de Río. Vi un paisaje fantástico que había que preservar", decía de este edificio en forma de plato suspendido en un tallo y al que se accede por una rampa en curva.
LA CURVA, ELEMENTO DISTINTIVO
Niemeyer asegura que "la arquitectura tiene siempre una explicación" y que la curva, que se ha convertido en el elemento más distintivo de sus diseños, es "la solución natural".
"Mi preocupación siempre es hacer una cosa diferente, que provoque sorpresa, que atienda a la técnica, que refleje el progreso de la técnica, del cemento armado que trabajo y que crea para el arquitecto un campo enorme de sucesiones diferentes".
"Doy un ejemplo: si fueran a Brasilia, pueden gustarles o no los palacios, pero no podrán decir que vieron antes algo parecido. Pudieron ver algo mejor, pero no parecido. Y eso es lo importante, que la arquitectura llame la atención por la novedad, por la espontaneidad del proyecto", agrega.
Es esa Brasilia, ciudad sin alma para sus detractores, resultado de una utopía, que fue convertida en Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), y cuyos palacios van a ser declarados patrimonio cultural de Brasil.
A pocos días de que Niemeyer cumpliera un siglo de vida, se anunció que el Instituto del Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (Iphan) va a incluir en la lista de edificios protegidos 23 creaciones de Niemeyer en Brasil, entre ellos el Conjunto de Ibirapuera, en São Paulo; el Museo Oscar Niemeyer, en Curitiba, el centro cultural que también lleva su nombre en Goiana y la Torre del Parque, de Natal.
De Brasilia, la ciudad planeada de la nada por el arquitecto y el urbanista Lucio Costa, figuran los Palacios de Planalto y la Alvorada, sede y residencia oficial de la presidencia; el de Itamaraty, que aloja el Ministerio de Relaciones Exteriores; la Plaza de los Tres poderes, y el memorial de los Pueblos Indígenas, entre otros.
CELEBRACIÓN 'SIN FANFARRIAS'
El reconocimiento a sus cualidades artísticas va parejo con los elogios a sus preocupaciones humanistas.
Niemeyer se casó a los 21 años con Annita Baldo, con la que tuvo una hija, Ana Maria, y su matrimonio duró 76 años, hasta el fallecimiento de su esposa, en 2004.
El 16 de noviembre de 2006 se casó, sin el conocimiento de la familia y convaleciente de una operación, con Vera Lúcia Cabreira, una mujer 40 años más joven que, durante más de 15, ha sido su secretaria y que le protege del acoso de la prensa.
Hace poco menos de un mes, la pareja celebraba en São Pedro de Aldeia, localidad del estado de Río de Janeiro, su primer aniversario de boda, una de las raras ocasiones en que se les ha visto en público.
Niemeyer, a quien, según su mujer, no le gustan los cumpleaños, pretende celebrar el siglo "sin fanfarrias", según reveló a la revista Istoé, con una "reunión muy simple" en su antigua residencia Casa das Canoas, que hoy está abierta al público en la zona sur de Río de Janeiro.
17/12/2007

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