GRUPO MIRADOR - NOTICIAS. RECONOCIMIENTO INTERNACIONAL A LA CALIDAD DEL CAUCHO ECOLÓGICO
Diversos informes de carácter científico avalan que el uso de este material, utilizado como base de los campos de hierba artificial, no entraña ningún peligro.
Cada día son más los expertos que respaldan el uso del granulado de caucho SBR, obtenido del reciclaje de neumáticos fuera de uso, en la hierba artificial deportiva. Un hecho que se constata en la proliferación de campos de fútbol de este tipo de superficie en las ciudades más importantes y punteras del mundo. A su favor, un mantenimiento más económico y una práctica deportiva similar a la realizada sobre una superficie de hierba natural. Además, pocos productos del mercado pueden presumir de contar con el aval de un número tan elevado y multidisciplinar de investigaciones.
Así, instituciones de renombre como el Comité de Científicos sobre Toxicología, Ecotoxicidad y Medio Ambiente de la Comisión Europea concluyen en una de sus investigaciones que "las ruedas de caucho contienen PAH (hidrocarburos aromáticos policíclicos) originados por el uso de ciertos aceites en la fabricación de neumáticos, pero es una clara evidencia científica que cualquier consecuencia para el medio ambiente es insignificante".
No sólo es la Comisión Europea la que no pone ninguna reticencia científica al uso de césped artificial, sino también gobiernos como el de Dinamarca. Su Ministerio de Medio Ambiente afirma que "el riesgo para la salud en espacios de juegos para niños que contienen neumáticos usados o caucho granulado es inapreciable". De la misma opinión es el Ministerio de Asuntos Sociales de la Región de La Haya (Holanda), que este mismo año resaltaba que el uso de caucho SBR "no conlleva ningún riesgo para la salud".
Por su parte, la FIFA ya expresó su opinión al respecto con la publicación en julio del año pasado de un estudio sobre el riesgo de cáncer en la práctica deportiva sobre campos de hierba artificial. Y las conclusiones fueron incuestionables: "Los estudios epidemiológicos no implican que las partículas de neumáticos en el aire tengan efectos en la salud de las personas". Así, el Comité Olímpico de Holanda señalaba el pasado marzo que "no existe perjuicio para la salud" cuando se juega en campos de hierba artificial fabricados con partículas de caucho reciclado.
Pero si no existen riesgos para la salud de los deportistas, tampoco los hay para la de los trabajadores que deben mantener en buen estado estas superficies. En este sentido, la multinacional de neumáticos Goodyear publicaba hace cuatro años un informe en el que se afirmaba que "ha sido demostrado que el riesgo de cáncer de piel para las personas que trabajan en la fabricación y manufactura de materiales hechos con caucho reciclado es inexistente".
Uno de los sectores de la sociedad que más podría ver afectada su salud sería el de las personas alérgicas al caucho, aunque la baja concentración de partículas de este material reciclado que existe en los campos de hierba artificial "no constituye ningún riesgo elevado", aseguraba en enero del año pasado el Instituto Noruego de Salud Pública. Asimismo, esta institución sanitaria nórdica añadía que el entrenamiento en este tipo de instalaciones deportivas "no causa ningún incremento del riesgo de leucemia".
En la misma línea se encuadran las conclusiones del Instituto de Biomecánica de Valencia, que este año ha señalado que el aire estudiado en los campos de hierba artificial "no excede ningún máximo" establecido en la legislación europea sobre la calidad medioambiental. Además, destaca que en ninguna de las superficies analizadas se han detectado sulfuros de hidrógeno.
Por otro lado, regar los campos de hierba artificial es también una necesidad para el buen mantenimiento de las superficies de juego, con lo que los sistemas de drenaje son por lo tanto muy habituales. Una de las consecuencias de este hecho es que el agua de lluvia o de riego pasa después a los desagües y los sistemas de alcantarillado y, por consiguiente, a las cuencas fluviales como cualquier otra agua residual. En cualquier caso, los estudios han demostrado que su afección al medio acuático es inocua, más aún tras su obligado paso por la depuradora.
A este respecto, y basándose en una evaluación realizada por el Instituto Nacional de Francia para el Medio Ambiente Industrial, el doctor Robert Moretto, del EEDEMS (organismo francés especializado en la evaluación medioambiental de materiales de desechos y suelos contaminados), afirma que "las concentraciones de componentes orgánicos y metales -en los campos de hierba artificial- no tienen impacto en los recursos acuíferos". Para avalar esta afirmación, la Autoridad Federal de Salud de Suiza revelaba en julio del año pasado unos datos muy significativos. En las superficies de hierba artificial analizadas, un metal como el zinc se encontraba en concentraciones de 0,009 a 0,003 miligramos por litro, mientras que por el contrario en el agua de lluvia la concentración aumentaba hasta los 0,02 miligramos por litro.
Por su parte, los últimos informes del ADEME, la agencia francesa para el medio ambiente y la gestión energética, confirman todo lo expuesto y determinan que "está probado" que el impacto del caucho reciclado utilizado en los campos de hierba artificial no tiene incidencias en la salud humana. Para llegar a estas conclusiones, técnicos del ADEME se marcaron como objetivo analizar la calidad del agua transferida al medio ambiente después de ser utilizada en un campo de hierba artificial. Además, también evaluaron las emisiones de gases generadas en estas superficies.
Los resultados del ADEME fueron claros: 1 - Ausencia de impacto de estos materiales en los recursos acuáticos. 2 - No hubo efectos para la salud asociados con la inhalación de gases emitidos en superficies artificiales. 3 - Las emisiones de gases comparadas con otros productos de construcción, como los suelos de parquet, son "muy bajas", y más cuando se utiliza el granulado de caucho reciclado. Y 4 - Desde un punto de vista ecotoxicológico, está probado que el agua utilizada en un campo de hierba artificial no tiene impacto en el medio ambiente.
En cambio, la fabricación de césped natural sí que puede llegar a tener peores consecuencias para el medio ambiente y resultar su uso, a la larga, menos ecológicos. Hay que tener en cuenta que en su producción se consumen anualmente miles de toneladas de herbicidas y pesticidas a lo largo de todo el mundo.
10/12/2007

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