GRUPO MIRADOR- NOTICIAS. LAS CIFRAS REPLICAN A CALDERA: TODA LA UE SUPERA LAS AYUDAS FAMILIARES DE ESPAÑA
Trabajo asegura que la paga de 2.500 euros “no tiene parangón en la UE”, aunque en otros países hay ayudas que se alargan incluso hasta que el hijo tiene 27 años. La prestación se recibirá a través de la renta, lo que diluye su efecto.
Todo depende del cristal con que se mire. Pero analizar los datos sin atender a la letra pequeña no resulta siempre el prisma adecuado.
Y esto es lo que parece que le pasó ayer a Jesús Caldera. El ministro de Trabajo desenfundó toda su artillería estadística para lanzar un mensaje al Parlamento: gracias al nuevo cheque bebé, que se estrenará a final de año, España se sitúa en el primer puesto de la UE en ayudas directas por el nacimiento de un hijo. Así lo mostraban los gráficos a los que se refirió en una Comisión especial de Trabajo: Zapatero dará 2.500 por nacimiento, mientras que Luxemburgo ofrece 1.704,09 euros; Italia 1.443,7; Bélgica 1.064,7 y, así, hasta llegar a Finlandia, que contempla 140 euros.
Pero faltaba un detalle muy importante a la hora de interpretar esos datos: completarlos. Caldera pasó por alto citar que España es el país más generoso en el momento del nacimiento, pero no después.
Una vez recibida la popular paga que prometió Zapatero ahí acaban prácticamente las ayudas. Después, el Estado tan sólo ofrece una prestación social por hijo a cargo de 291 euros al año y siempre que los ingresos de ambos cónyuges no superen los 9.328 euros anuales, mientras que otros Estados dan prestaciones con periodicidad, durante plazos que alcanzan incluso los 18 años del hijo y para una amplia gama de contribuyentes.
Es el caso, por ejemplo, de Luxemburgo, país que dispone de una paga universal de 216 euros al mes hasta que el menor cumple los 18 años; además, esta cantidad crece en función del número de hijos. Así, con el cuarto nacimiento, asciende a los 1.195 euros mensuales.
Pero no acaban ahí los ejemplos. Alemania, Austria, Bélgica, incluso Hungría y Grecia conceden prestaciones –independientemente del umbral de ingresos de la familia– y hasta edades comprendidas entre los 16 y 18 años y ampliables más allá de los 23 (ver cuadro adjunto).
Esta situación deja a España en los últimos puestos de ayudas a la familia dentro del entorno europeo, compitiendo al mismo nivel que Polonia.
La paga de 2.500 euros –que costará “alrededor de 1.250 millones de euros”, financiados en un 80% por Hacienda y en un 20% por la Seguridad Social– tan sólo supone un incremento del 0,1% del Producto Interior Bruto (PIB), con lo que España pasa a dedicar, en total, sólo un 0,78% del PIB a la familia, la cifra más baja de toda la región comunitaria.
Frente a estas cifras, algunos Estados como Luxemburgo y Dinamarca destinan un porcentaje cercano al 4% del PIB.
25/07/2007

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